Experimentos para niños en casa
Experimentos seguros con lo que ya tienes en la cocina: qué necesitas, los pasos, qué pasa y por qué. Probados y con una explicación científica correcta.

Experimentos con agua
Flota o se hunde, el agua que camina, hielo con hilo.
5 experimentos
Experimentos con aire
El aire ocupa lugar, pesa y frena la caída.
4 experimentos
Química de cocina segura
Bicarbonato y vinagre, col que cambia de color, mantequilla casera.
5 experimentos
Luz y color
Arcoíris, sombras, colores ocultos y una moneda que aparece.
4 experimentos
Experimentos con sonido
Vibraciones, arroz que salta, cuerdas y un teléfono de hilo.
5 experimentos
Experimentos con plantas
Brotes, apio de colores, raíces y plantas que buscan la luz.
5 experimentos
Imanes, fuerzas y movimiento
Qué atrae un imán, a través de qué y una brújula casera.
4 experimentos
El cuerpo y los sentidos
Corazón, olfato y gusto, punto ciego y reacción.
4 experimentosPor qué valen la pena los experimentos en casa
Un experimento es una forma de ver lo que normalmente solo se explica con palabras. El niño mezcla, calienta, enfría, observa y saca conclusiones por sí mismo, y conceptos como «densidad» o «presión del aire» dejan de ser algo abstracto. Los experimentos caseros no necesitan un laboratorio: bastan unos vasos, bicarbonato, colorante comestible, una linterna y un poco de paciencia del adulto, que no se apresura a dar la respuesta.
Lo más valioso no es el efecto, sino la conversación que surge a su alrededor. Mientras el niño espera, pregúntale qué cree que va a pasar y, después del experimento, si acertó. Una suposición equivocada no es un fracaso, sino una buena ocasión para hablar de por qué todo salió de otra manera. Así nace el hábito de comprobar las ideas, que sirve en la escuela y en la vida. Un cuaderno de laboratorio convierte el juego en una investigación de verdad.
Cómo organizar un experimento sin estrés
Prepáralo todo con antelación: pon los materiales en una bandeja, cubre la mesa con un mantel de plástico y ten un trapo a mano. Primero lee tú las instrucciones y, si puedes, haz el experimento sin el niño. Así sabrás dónde pueden surgir dificultades y no tendrás que andar con prisas bajo su mirada curiosa.
Los niños menores de cinco o seis años necesitan que un adulto esté siempre presente; los mayores pueden trabajar solos siguiendo un plan breve. Acuerden unas reglas: no probamos nada sin permiso, nos lavamos las manos después de cada experimento y recogemos lo que usamos. Y tengan un cuaderno especial donde los niños anoten qué hicieron, qué vieron y qué les sorprendió. Así los experimentos se vuelven una agradable tradición familiar y no una clase obligada.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se pueden hacer experimentos?
¿Son seguros los experimentos de cocina?
¿Qué hacer si el experimento no sale?
¿Cómo explicar el resultado si es difícil?
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