El cuerpo y los sentidos: experimentos para niños
Pulso, olfato y gusto, punto ciego, tiempo de reacción. Experimentos seguros que ayudan al niño a entender mejor cómo funciona su propio cuerpo.

Cómo late el corazón: antes y después de saltar
Necesitas: reloj con segundero o temporizador, hoja de papel y lápiz
Siéntate y descansa en calma 2 minutos.
Busca el pulso: pon dos dedos (no el pulgar) en la cara interna de la muñeca, debajo del pulgar. Notarás un golpeteo suave.
Un adulto pone el temporizador en 15 segundos. Cuenta los latidos en ese tiempo y multiplica el número por 4. Anótalo: es el pulso por minuto en reposo.
Da 30 saltos en el lugar o corre en el lugar 1 minuto.
Busca enseguida el pulso y vuelve a contar durante 15 segundos, multiplicando por 4.
Descansa 2 minutos sentándote o acostándote, y cuenta otra vez.
Qué pasa: Después de saltar, el pulso es claramente más rápido que en reposo. Tras descansar, se vuelve más lento y regresa a su valor habitual.
Por qué: El corazón bombea la sangre, que lleva oxígeno a los músculos. Al moverse, los músculos necesitan más oxígeno, por eso el corazón late más rápido. Cuando descansamos, la necesidad baja y el corazón se calma. En los niños, el pulso en reposo es más rápido que en los adultos, y es normal.
Seguridad: No hagan los ejercicios los niños a quienes el médico les haya prohibido el esfuerzo físico. Si te mareas, siéntate enseguida. No aprietes fuerte al tomar el pulso.
Para seguir: Compara el pulso después de caminar, de saltar y de hacer sentadillas lentas. ¿Cuándo es más alto?

¿Por qué sin la nariz la comida casi no sabe a nada?
Necesitas: rodajas finas e iguales de manzana, pera y pepino, venda para los ojos, vaso de agua, ayudante
Primero, un adulto comprueba que ningún niño tenga alergia a estos alimentos.
Venda los ojos a uno de los niños y pídele que se tape bien la nariz con los dedos.
El ayudante le da las rodajas de una en una, en cualquier orden. El niño mastica y adivina qué es.
Ahora el niño se destapa la nariz, mastica la siguiente rodaja y vuelve a adivinar.
Entre prueba y prueba, el niño se enjuaga la boca con agua. Luego cambien los papeles.

Qué pasa: Con la nariz tapada, al niño le cuesta distinguir la manzana de la pera: solo nota que es dulce y crujiente. Al destaparse la nariz, el sabor se reconoce enseguida.
Por qué: La lengua solo distingue los sabores básicos: dulce, salado, ácido, amargo y umami. Lo que llamamos el sabor de la manzana o de la pera es sobre todo olor. Los aromas pasan de la boca a la cavidad nasal por dentro, y con la nariz tapada no llegan. Por eso, cuando estamos resfriados, la comida parece no tener sabor.
Seguridad: Primero comprueba las alergias. Corta rodajas finas para que nadie se atragante. Da la comida solo a un niño que esté sentado.
Para seguir: Prueba otros alimentos: banana, kiwi, cebolla. ¿Cuál es más fácil de adivinar?

El punto ciego: un punto que desaparece
Necesitas: hoja o tarjeta de 10 x 15 cm, marcador negro
En la tarjeta dibuja una cruz a la izquierda y, a la derecha, un punto negro grande a 6-7 cm de la cruz.
Sostén la tarjeta con el brazo estirado, a la altura de los ojos. Cierra el ojo izquierdo.
Con el ojo derecho mira solo la cruz, sin apartar la vista.
Acerca la tarjeta a la cara despacio, mirando siempre la cruz.
Fíjate en la distancia a la que desaparece el punto (normalmente 25-30 cm). Luego aleja y acerca la tarjeta despacio otra vez.

Qué pasa: A cierta distancia el punto negro desaparece y en su lugar se ve el fondo blanco. Si acercas más la tarjeta, el punto vuelve a aparecer.
Por qué: En cada ojo hay un lugar de la retina por donde el nervio óptico sale del ojo. Allí no hay células que capten la luz, así que no vemos la parte de la imagen que cae en ese lugar. Ese es el punto ciego. En la vida diaria no lo notamos: el cerebro completa la imagen y los dos ojos se complementan.
Seguridad: El experimento es seguro. No acerques demasiado la tarjeta a los ojos ni fuerces la vista. Si se te cansa el ojo, descansa.
Para seguir: Cambia de ojo e intercambia el lugar del punto y de la cruz. Encuentra el punto ciego del ojo izquierdo.

¿Cuánto dura tu reacción? Atrapa la regla
Necesitas: regla de 30 cm, ayudante, hoja y lápiz
El ayudante sostiene la regla en vertical por el extremo de arriba. La marca del cero queda abajo.
Pon el pulgar y el índice alrededor de la regla, a la altura de la marca del cero, sin tocarla.
El ayudante suelta la regla sin avisar. Atrápala lo más rápido que puedas.
Mira en qué marca atrapaste la regla. Es la distancia que cayó la regla. Anótala.
Repite 5-10 veces y saca el promedio. Luego cambien los papeles.
Busca tu tiempo de reacción en esta tabla: 10 cm: unos 0,14 s; 15 cm: unos 0,17 s; 20 cm: unos 0,20 s; 25 cm: unos 0,23 s; 30 cm: unos 0,25 s.
Qué pasa: En la mayoría de los niños la regla cae 10-20 cm, es decir, la reacción dura unos 0,15-0,20 segundos. Con práctica el resultado mejora un poco, siempre que el ayudante suelte la regla por sorpresa.
Por qué: El ojo ve que la regla cae. El cerebro recibe la señal y envía una orden a los músculos de la mano. Esto lleva un poco de tiempo, mientras la señal recorre los nervios. En ese tiempo la regla ya ha caído unos centímetros. Cuanto más dura la reacción, más distancia cae la regla. El tiempo se puede calcular porque la caída ocurre con una aceleración conocida.
Seguridad: La regla es ligera, pero no la lances hacia la cara.
Para seguir: Intenta cerrar los ojos y atraparla al oír una señal. ¿Qué es más rápido: la vista o el oído?
El cuerpo, el laboratorio más cercano
El niño usa su cuerpo desde que nace, pero rara vez piensa en cómo funciona. Los experimentos se lo muestran con su propia experiencia: cómo cambia el pulso después de saltar, cómo influye la nariz en el sabor, por qué hay un punto que el ojo no ve y cuánto tarda la mano en reaccionar. Estos experimentos no necesitan equipo, solo atención, y causan una gran impresión porque tratan del propio niño.
También es una ocasión para hablar de la salud sin miedo: por qué hay que dormir, moverse, lavarse las manos. Los niños escuchan con más ganas cuando lo han observado ellos mismos. Pero recuerda: estos experimentos sirven para conocer el cuerpo, no para diagnosticar. Si algo le preocupa al niño o a ti, lo que hace falta es consultar a un médico, no hacer experimentos.
Reglas para experimentos seguros
Nunca le pidas al niño un esfuerzo excesivo ni que se mantenga en tensión mucho tiempo. El experimento debe ser agradable y corto. En los experimentos con el gusto, pregunta por las alergias y no des alimentos pequeños o duros con los que pueda atragantarse. No dejes al niño solo con la comida.
Habla de los resultados con neutralidad: no compares a los niños entre sí ni califiques sus sensaciones de «correctas» o «incorrectas». Cada uno tiene su pulso, sus gustos y su tiempo de reacción. Tengan un cuaderno donde los niños anoten lo que sienten y dibujen. Así aprenden a escucharse a sí mismos y a respetar sus propias sensaciones.
Preguntas frecuentes
¿Son seguros los experimentos con el gusto?
¿Cómo tomarle el pulso a un niño?
¿Hay que preocuparse si el resultado «no es el esperado»?
¿Cómo llevar un cuaderno de observaciones?
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