La leyenda del coquí
En la isla de Puerto Rico hay una ranita diminuta que canta cada noche: «¡co-quí, co-quí!». Esta es la historia de por qué canta y de por qué solo es feliz en su isla.

Leyenda popular de Puerto Rico · Puerto Rico · unos 3 minutos de lectura
En la isla de Puerto Rico, cuando el sol se esconde detrás de las montañas y el bosque se llena de sombras, empieza un concierto. Miles de vocecitas cantan al mismo tiempo: «¡Co-quí! ¡Co-quí! ¡Co-quí!». Son los coquíes, unas ranitas tan pequeñas que caben en la uña de un dedo.
Cuentan los abuelos que hace mucho tiempo, cuando la isla era muy joven, vivía en ella una niña taína llamada Coquí. Era alegre y curiosa, y le encantaba el bosque: conocía cada árbol, cada arroyo y cada flor.
Una tarde, Coquí se alejó más de lo que debía, siguiendo a una mariposa azul. Cuando se dio cuenta, ya era de noche y no sabía volver a casa. Se sentó bajo una ceiba grande y se puso a llorar.
El bosque la oyó. Y como el bosque la quería, le dio un regalo: la convirtió en una ranita pequeña, de color tierra y brillante, para que pudiera vivir siempre entre las hojas, sin frío, sin miedo y sin hambre.
Pero su mamá, en el poblado, la buscaba. Y cada noche salía al borde del bosque y gritaba su nombre: «¡Coquí! ¡Coquí!». La ranita la oía y quería responder, pero las ranas no hablan. Así que aprendió a cantar su propio nombre, para que su mamá supiera que estaba bien: «¡Co-quí! ¡Co-quí!».
Desde entonces, todas las noches, el coquí canta su nombre para que nadie lo olvide. Y los puertorriqueños, cuando lo oyen desde la cama, dicen que es la canción de cuna de la isla.
Hay algo más que cuentan los abuelos: muchas veces alguien ha intentado llevarse un coquí a otro país, en una cajita, para oírlo cantar lejos de la isla. Pero fuera de Puerto Rico el coquí se queda callado. Solo canta en su casa, entre sus árboles, bajo su luna.
Por eso el coquí es el símbolo de Puerto Rico, y cuando un puertorriqueño vive lejos y extraña su isla, dice: «Soy de aquí como el coquí».
Y así, cada noche, si cierras los ojos y escuchas bien, oirás al bosque de Puerto Rico cantar: «¡Co-quí! ¡Co-quí! ¡Co-quí!».
Sobre este cuento
Leyenda popular de Puerto Rico. En la isla de Puerto Rico hay una ranita diminuta que canta cada noche: «¡co-quí, co-quí!». Esta es la historia de por qué canta y de por qué solo es feliz en su isla. Es una versión tradicional contada para niños de 4 a 9 años.
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