La cucarachita Martina
La cucarachita Martina encuentra una moneda, se compra una cinta y elige esposo con una pregunta: «¿Y qué harás por las noches?». El ratoncito Pérez responde con la voz más dulce de todas.

Cuento popular del Caribe · Cuba y el Caribe · unos 3 minutos de lectura
Había una vez una cucarachita muy linda y muy limpia que se llamaba Martina. Vivía en una casita de colores cerca del mar, y todas las mañanas barría su puerta mientras cantaba.
Un día, mientras barría, encontró entre las baldosas una moneda. «¿Qué me compraré con ella?», pensó. «¿Caramelos? No, que se me pican los dientes. ¿Una cinta para el pelo? ¡Eso sí!». Y se compró una cinta de color rosa, se la puso con un lazo y se sentó en el balcón.
Al rato pasó el gato. «Cucarachita Martina, ¡qué linda estás! ¿Te quieres casar conmigo?». «¿Y qué harás por las noches?», preguntó ella. «¡Miauuu, miauuu!», maulló el gato muy fuerte. «¡Ay, no! Que con ese ruido me asustarás».
Después pasó el perro. «¿Te quieres casar conmigo?». «¿Y qué harás por las noches?». «¡Guau, guau!». «¡Ay, no! Que no me dejarás dormir». Y después el gallo, con su «¡Quiquiriquí!», y el cerdo, con su «¡Oink, oink!», y el sapo, con su «¡Croac!». A todos les dijo que no.
Por fin llegó el ratoncito Pérez, pequeñito, con su sombrero de paja y un ramo de flores. «Cucarachita Martina, ¿te quieres casar conmigo?». «¿Y qué harás por las noches?». «Dormir y callar, y por la mañana darte un beso», dijo el ratoncito con una vocecita muy dulce.
«¡Contigo sí me caso!», dijo Martina. Y hubo una boda con música, con dulces de coco y con todos los animales del vecindario.
Vivieron muy felices. Martina cocinaba y el ratoncito Pérez la ayudaba. Pero el ratoncito era muy goloso, y un día, cuando Martina salió a comprar, se acercó a la olla de sopa de cebolla que hervía en la cocina para probarla.
Se subió al borde de la olla, estiró la pata… y resbaló. ¡Chof! El ratoncito Pérez cayó dentro de la olla. Por suerte, Martina volvió justo a tiempo, lo sacó con el cucharón, lo lavó con agua fresquita, lo secó con una toalla y le puso un poquito de manteca en la colita.
«¡Ay, ratoncito Pérez, por goloso casi te quedas en la sopa!», le dijo Martina. Y el ratoncito, muy colorado, prometió que nunca más probaría la comida antes de que estuviera servida.
Desde entonces, en las casas del Caribe, cuando alguien mete la cuchara en la olla antes de tiempo, las abuelas dicen: «Cuidado, que te pasa lo que al ratoncito Pérez».
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Sobre este cuento
Cuento popular del Caribe. La cucarachita Martina encuentra una moneda, se compra una cinta y elige esposo con una pregunta: «¿Y qué harás por las noches?». El ratoncito Pérez responde con la voz más dulce de todas. Es una versión tradicional contada para niños de 4 a 9 años.
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