Garbancito
Garbancito es un niño tan pequeño como un garbanzo, pero valiente como un gigante. Un día un buey se lo traga con una col… y la familia entera tiene que ayudarlo a salir.

Cuento popular catalán · España (Cataluña) · unos 3 minutos de lectura
Había una vez un matrimonio de campesinos que deseaba tener un hijo. Pedían un niño, aunque fuera pequeñito, aunque fuera tan pequeño como un garbanzo. Y un día su deseo se cumplió: les nació un niño del tamaño de un garbanzo, y por eso lo llamaron Garbancito.
Garbancito era pequeño, pero muy listo y muy valiente. Para que nadie lo pisara por la calle, siempre iba cantando: «¡Pachín, pachín, pachán, cuidado con lo que hacéis! ¡Pachín, pachín, pachán, a Garbancito no piséis!».
Un día su madre quería hacer un guiso y no tenía azafrán. «Yo iré a comprarlo», dijo Garbancito. La madre se asustó: «¡Eres muy pequeño, hijo, te pisarán!». Pero Garbancito tomó la moneda y salió cantando su canción. En la tienda, el tendero oía la voz pero no veía a nadie, hasta que miró al suelo y descubrió a Garbancito con la moneda en la mano. Le dio el azafrán y Garbancito volvió a casa tan contento.
Otro día su padre estaba trabajando en el campo, y la madre tenía que llevarle la comida. «Yo se la llevaré», dijo Garbancito. Cargó la cestita, que era casi tan grande como él, y se fue por el camino cantando: «¡Pachín, pachín, pachán, cuidado con lo que hacéis!».
Cuando llegó al campo, su padre lo oyó cantar pero no lo veía. «¡Aquí estoy, padre, debajo de la col!». Y comieron juntos a la sombra.
De pronto empezó a llover. Garbancito, para no mojarse, se metió debajo de una hoja grande de col. Y en ese momento pasó por allí un buey, que tenía mucha hambre, y se comió la col entera. ¡Con Garbancito dentro!
Al anochecer, los padres empezaron a buscarlo por todas partes. «¡Garbancito! ¿Dónde estás?», gritaban. Y desde la barriga del buey salió una vocecita: «¡En la barriga del buey, donde no nieva ni llueve!».
Los padres fueron al establo y llamaron otra vez: «¡Garbancito! ¿Dónde estás?». «¡En la barriga del buey, donde no nieva ni llueve!», contestó él.
Entonces el padre tuvo una idea. Le dio al buey un buen puñado de hierba con pimienta, y el buey empezó a hacer: «¡Mu… mu… muuu… ACHÍS!». Y con el estornudo, Garbancito salió volando por el aire y cayó en el delantal de su madre, sano y salvo.
Desde entonces, cuando llueve, Garbancito ya no se esconde debajo de las coles. Y sigue cantando por los caminos: «¡Pachín, pachín, pachán, a Garbancito no piséis!».
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Sobre este cuento
Cuento popular catalán. Garbancito es un niño tan pequeño como un garbanzo, pero valiente como un gigante. Un día un buey se lo traga con una col… y la familia entera tiene que ayudarlo a salir. Es una versión tradicional contada para niños de 4 a 9 años.
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