El medio pollito
Un pollito con una sola pata, un ala y un ojo decide ir a Madrid a ver al rey. Por el camino el agua, el fuego y el viento le piden ayuda, y él dice que no tiene tiempo.

Cuento popular español · España · unos 3 minutos de lectura
En un corral de un pueblo pequeño, una gallina tuvo muchos pollitos. Todos eran redonditos y amarillos… menos uno. El último que salió del huevo tenía una sola pata, una sola ala, un solo ojo y la mitad de la cresta. Por eso lo llamaron el Medio Pollito.
El Medio Pollito saltaba a la pata coja por todo el corral y no quería hacer lo que hacían los demás. Un día le dijo a su madre: «Me voy a Madrid a ver al rey». «¡Hijo, que Madrid está muy lejos y tú eres muy pequeño!», dijo la gallina. Pero el Medio Pollito ya iba saltando por el camino: tip, tap, tip, tap.
Al poco rato pasó junto a un arroyo. El agua, llena de hojas y ramitas, le dijo: «Medio Pollito, ayúdame a quitar estas hojas, que no puedo correr». «No tengo tiempo», contestó él, «voy a Madrid a ver al rey». Y siguió: tip, tap, tip, tap.
Más adelante encontró una hoguera que se estaba apagando. «Medio Pollito», dijo el fuego, «échame unas ramitas, que me apago». «No tengo tiempo», dijo él, «voy a Madrid a ver al rey». Y siguió saltando.
Después se cruzó con el viento, que se había enredado en las ramas de un árbol. «Medio Pollito, ayúdame a salir de aquí». «No tengo tiempo, voy a Madrid a ver al rey». Y el Medio Pollito siguió su camino sin mirar atrás.
Por fin llegó a Madrid. Entró en el palacio por la puerta de la cocina, buscando al rey. Pero quien lo encontró fue el cocinero. «¡Un pollito! Justo lo que me faltaba para la sopa del rey», dijo, y lo metió en una olla de agua.
«¡Agua, agua, no me mojes!», gritó el Medio Pollito. Y el agua respondió: «Tú no me ayudaste cuando te lo pedí». El cocinero puso la olla al fuego. «¡Fuego, fuego, no me quemes!». Y el fuego dijo: «Tú no me ayudaste cuando te lo pedí».
Cuando el cocinero vio que el pollito era demasiado pequeño para una sopa, lo sacó de la olla y lo tiró por la ventana. Entonces llegó el viento. «¡Viento, viento, no me lleves!», pidió el Medio Pollito. «Tú no me ayudaste cuando te lo pedí», dijo el viento, y lo levantó muy alto, muy alto, hasta la torre más alta de la ciudad.
Allí lo dejó, en lo más alto del tejado, con su única pata clavada en la punta. Y allí se quedó, dando vueltas cuando sopla el viento.
Por eso, dicen, en lo alto de las torres hay veletas con forma de gallo: son como el Medio Pollito, que no quiso ayudar a nadie y ahora señala por dónde viene el viento.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Sobre este cuento
Cuento popular español. Un pollito con una sola pata, un ala y un ojo decide ir a Madrid a ver al rey. Por el camino el agua, el fuego y el viento le piden ayuda, y él dice que no tiene tiempo. Es una versión tradicional contada para niños de 4 a 9 años.
Más cuentos

La ratita presumida
Una ratita encuentra una moneda, se compra un lazo rojo y se sienta a la ventana a esperar novio. Pero no todo el que canta bonito es un buen amigo.
Leer
Garbancito
Garbancito es un niño tan pequeño como un garbanzo, pero valiente como un gigante. Un día un buey se lo traga con una col… y la familia entera tiene que ayudarlo a salir.
Leer
El gallo Kirico
El gallo Kirico va a la boda de su tío Perico y se mancha el pico con un grano de maíz. La hierba, la oveja, el perro, el palo y el fuego no quieren ayudarlo… hasta que aparece el agua.
Leer
La cucarachita Martina
La cucarachita Martina encuentra una moneda, se compra una cinta y elige esposo con una pregunta: «¿Y qué harás por las noches?». El ratoncito Pérez responde con la voz más dulce de todas.
Leer